A Benaoján, un pequeño pueblo enclavado en la Serranía de Ronda, se llega tomando el primer desvío a la izquierda de la carretera Ronda-Sevilla. Nada más adentrarnos en su término nos encontramos con una gran caverna, un volcán de agua que hace las delicias de los espeleólogos; es la renombrada cueva del Gato. Continuando nuestro camino, llegamos a La Estación, una barriada surgida a los pies del apeadero, un lugar de sublime belleza que ha recobrado el sabor de antaño. En sus contornos se encuentran bellos paisajes donde predomina el agua: El Nacimiento, una gran surgencia de agua de proporciones descomunales, Los Cascajales o El Charco de la Barranca, una gran piscina natural que utiliza el cauce del río.
A unos 500 m de esta barriada se encuentra Benaoján, que se extiende a las faldas de la Sierra de Juan Diego, y posee un marcado trazado musulmán. Sus casas son de típica fábrica rural, donde predomina la cal y la teja. Posee este pueblo un patrimonio histórico-artístico destacable. Algunas casas se remontan al s. XVIII, y la Fuente del Zuque surtía de agua a la huerta de riego en siglos pasados. Frente al pueblo, en el paraje llamado Monte de las Viñas, se encuentra la Torre Sexima, vestigio de una torre atalaya de origen musulmán. La Iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Rosario data del s. XV y está coronada por una cúpula de tercelete gótico.
Sin embargo, lo significativo de este pueblo es la cueva de la Pileta, una gran gruta con multitud de pinturas prehistóricas, Monumento Nacional desde 1924 y la segunda en importancia después de Altamira.
La economía de Benaoján se basa principalmente en la industria chacinera, que le ha valido fama internacional.
Este pueblo está lleno de rincones pintorescos como son los arcos que dan entrada a la plaza desde los callejones internos del pueblo.
En Benaoján hay una fiesta bastante curiosa que sólo se celebra en este pueblo: las “Amonestaciones”, ritual que precede a las bodas. Durante los tres domingos previos al enlace se suceden una serie de encuentros, a los que sólo asisten mujeres, donde degustan dulces y licores caseros como la mistela, realizados para la ocasión; las solteras ayudan a la novia a hacer los preparativos y a recibir al resto de invitadas.
La situación geográfica de Benaoján hace que se pueda disfrutar en su entorno de maravillosos paisajes desde la cumbre de sus montañas. Esta accidentalidad le convierte también en uno de los lugares más destacados de la comarca para deportes como la escalada, el piragüismo, el senderismo, la espeleología, rutas en bicicleta…
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Artículo de Pablo Benítez Gómez publicado en el número 29 de la revista La Serranía en abril de 2005.