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Don Alonso García Garçés, un ilustre benaojano en la Málaga del Siglo XVII

Indagando en la milenaria historia de Benaoján observamos que pocos benaojanos han destacado en alguna faceta. Entre éstos podríamos destacar a José de Aguilar, quien fue Comandante de Urbanos del Cantón de la Sierra durante la Guerra de la Independencia, o a Lorenzo Borrego Gómez, que fue diputado a Cortes durante cinco legislaturas entre 1884 y 1915 además de Senador Vitalicio desde 1915 hasta 1920, año en que falleció. Esta falta de benaojanos destacables es debida a la pobreza en la que se vio sumida la villa en los siglos posteriores a la expulsión de los moriscos, hecho que Medina Conde en 1773 señala en su Diccionario Geográfico Malagueño: ” no se tiene noticia haya habido hijo de esta villa que se halla señalado en virtud, letras, ni armas, ni ciencias, ni artes… se entiende que por haber sido villa pobre, haber sido motivo para que sus vecinos no hayan podido cursar clases, ni haber emprendido por armas”. Es, sin embargo, escasos años después de la expulsión de los moriscos cuando nace el personaje más notable que ha tenido la villa, don Alonso García Garçés.

Don Alonso García Garçés nació en la villa de Benaoján en los primeros días del mes de noviembre de 1629, siendo hijo primogénito del matrimonio compuesto por Marcos García(1) y Elvira Sánchez Garçés. El día 10 del mismo mes es bautizado por Bernavel Mançano, cura de la villa, siendo sus padrinos Diego Sánchez el mozo y Ana Maraver. Tanto de su niñez como de su juventud apenas se tienen noticias salvo que se crió en Benaoján, aunque lo que sí puede afirmarse es que no participó en la vida política municipal de la villa como lo haría, entre otros familiares, su padre, que fue Corregidor de las villas de Benaoján y Montejaque.

A la edad de 22 años, en 1651, sus padres lo envían a la ciudad de Sevilla, donde durante dos años cursa sus estudios de Derecho Canónico en la facultad de Cánones de la Universidad de dicha ciudad. Tras haber terminado sus estudios, el 30 de mayo de 1654 es nombrado Presbítero por el Obispo de Baza comenzando a cumplir sus labores pastorales en la Parroquia de Santiago el Mayor, en la villa de Montejaque.

Es en esta época cuando el joven Alonso, como sacerdote de la Parroquia de Montejaque, conoce a don Miguel de Mañara. Éste era un noble sevillano que estaba casado con doña Jerónima Carrillo de Mendoza y Castrillo, X Señora de Benaoján y Montejaque. En 1661 muere en la villa de Montejaque doña Jerónima siendo enterrada en la Iglesia de esta villa. Don Alonso fue el encargado de celebrar las numerosas misas que dieron por su alma comenzando así una gran amistad entre éste y don Miguel de Mañara, quien se retiró a petición de don Alonso el eremitorio carmelitano del Desierto de las Nieves (situado en El Burgo). Además, años más tarde, don Miguel de Mañara, como Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, influiría sobre don Alonso a la hora de la fundación por parte de este último de la Hermandad de la Santísima caridad de Málaga.

En 1671, don Alonso acude como párroco de Montejaque al Sínodo convocado por Fray Alonso de Santo Tomás, Obispo de Málaga, para todo el clero de Málaga y provincia, con objeto de llevar a cabo una serie de medidas reformadoras y disciplinarias. Durante este sínodo don Alonso destaca entre el resto de los asistentes, dando sobradas muestras de sabiduría y grandes virtudes en los debates, siendo nombrado Tesorero Episcopal por el ya citado Obispo de Málaga, quien había quedado sorprendido por su talante.

El 25 de junio de 1680 el rey Carlos II hace merced a Don Alonso de una ración entera en la Santa Iglesia catedral de Málaga que había quedado vacante a la muerte de don Josef de Náxera y Castro. Ese mismo día mediante otra real Cédula el Rey pide al Obispo de Málaga que se le realice a don Alonso García Garçés las pruebas de sangre y genealogía necesarias. Así don Alonso es objeto de un pormenorizado estudio de limpieza de sangre por parte de don Thomás de Moscoso, beneficiado de la Iglesia de la villa de Grazalema y Comisario del santo Oficio de la Inquisición, quien era el Comisario más cercano a Benaoján.

Don Thomás de Moscoso llega a la villa de Benaoján el día cuatro de julio acompañado por Francisco de Aranda, escribano, con el fin de examinar a los testigos necesarios para hacer las averiguaciones sobre la limpieza de sangre de don Alonso. En esta labor interroga a Bartholomé de la Pastora, cura y beneficiado de la villa, y a Juan Lorenzo del Mármol, Juan Gallego, Miguel Becerra, Bernavé García, Alonso Ruíz Gago, Martín Castro Núñez y Juan García Prínzipe, vecinos de Benaoján. En el interrogatorio pregunta a los testigos si conocían a don Alonso y a sus familiares, si era natural de la villa, si sus familiares habían sido siempre cristianos viejos, si era de buenas costumbres, etc. Una vez terminadas las averiguaciones envía las pruebas a la ciudad de Málaga.

El día 12 de julio son vistas y aprobadas por el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Málaga las pruebas de sangre. Cuatro días más tarde tras leerse algunos documentos, que acreditaban lo acertado de la decisión, le es concebida la ración por unanimidad de todos los asistentes a cabildo. Ese mismo día toma posesión de la ración de la siguiente manera: ” y en el lado del sr Arznº de Málaga se sentó el dho dn Alonso Garçés en la silla que le pertenecía, leió en un diurno, derramó monedas e hizo otros actos de profesión y de que la tomaba quieta y pacíficamente sin contradicción de persona alguna… y volvió al cavildo y abrazó a los señores capitulares y dio gracias y se sentó en él en señal de profesión”.

Desde que don Alonso llega a la ciudad de Málaga como Tesorero Episcopal se caracteriza por ser un hombre entregado a continuas obras de caridad. Recorría las zonas más desfavorecidas de la ciudad envuelto en sus viejos hábitos mientras visitaba a los enfermos, socorría necesidades pues su bolsa siempre estaba abierta para el necesitado e impartía bendiciones. Todo eso hizo que gozara de gran fama en la ciudad por sus reiteradas obras asistenciales a pobres y enfermos.

En 1682 se reúnen en Málaga una serie de personajes de las más altas esferas de la sociedad malagueña con el fin de dar vida a la Hermandad de la caridad, desaparecida en 1680 como consecuencia de la epidemia de peste que sufrió la ciudad. Tras los trámites necesarios para llevar a cabo su nueva fundación don Alonso es elegido en cabildo general, celebrado el 17 de mayo del citado año, Hermano Mayor de la nueva Hermandad de la Santa Caridad de Málaga por su reconocida fama. El 23 de noviembre del mismo año presenta como Hermano Mayor de la Hermandad una petición al cabildo municipal de la ciudad de Málaga en la que manifiesta su deseo de hacer en el sitio de las mancebías públicas una fundación de un hospital e iglesia con advocación a San Julián, Obispo de Cuenca. El fin de este hospital era el de recoger a los pobres medicantes, muchachos huérfanos y perdidos enseñándoles la doctrina cristiana, viéndose en este hecho junto al de la fundación de la Hermandad la clara influencia de don Miguel de Mañara, Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla.

En 1683 es de nuevo elegido Hermano Mayor por unanimidad, no sólo de la Hermandad sino también de las gentes de Málaga, quienes veían con buenos ojos su labor además de estarles muy agradecidos. Ese mismo año, el 5 de agosto, es colocada la primera piedra del hospital de San Julián por parte de don Alonso en un acto al que acudieron los cabildos municipal y catedralicio.

A finales de 1683 o comienzos de 1684, Juan Niño Guevara, pintor barroco malagueño, realiza un retrato de don Alonso, única referencia sobre su aspecto físico. Lamentablemente el retrato desapareció y actualmente sólo existen fotografías sobre él.

En plena construcción del Hospital de San Julián y cuando apenas llevaba dos años como Hermano Mayor, fallece en Málaga el 17 de abril de 1684 don Alonso García Garçés a la edad de 54 años, víctima de una grave y acelerada enfermedad. Al día siguiente es enterrado en una cripta de la santa Iglesia Catedral de Málaga. Meses más tarde son trasladados sus restos a una capilla con bóveda, situada junto al arco toral de la epístola, en el Convento del Cister.

Al año siguiente, más concretamente el 26 de enero, se presentó ante el escribano de la ciudad de Málaga, Antonio Vargas Machuca, don Marcos García Garçés, hermano de don Alonso, para que se le diera cuenta del testamento cerrado que otorgó el seis de abril de 1684 el licenciado don Alonso. En dicho testamento nombraba heredero único y universal de todos sus bienes y haciendas a su hermano.

Todo parecía que la huella de este ilustre benaojano iba a ser borrada de la memoria de los hombres, sin embargo, una normativa sanitaria emanada del Cabildo malagueño en 1873 referente a la exhumación de cadáveres de lugares religiosos hace que el Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad solicite al Cabildo que se le permita trasladar los restos de don Alonso desde la Iglesia del Cister hasta el Hospital de San Julián. El ayuntamiento no accede y decide enviar sus restos al cementerio público ante lo que el Hermano Mayor no se rinde hasta que en 1881 conduce el cadáver del fundador del Hospital de San Julián a éste, donde hoy en día, siendo ya éste museo de cofradías, residen sus restos junto al altar mayor con una lápida en la que además de aparecer el escudo de los García Garçés reza la siguiente inscripción:

«DON ALONSO GARCIA GARÇÉS / RACIONERO DE LA CATEDRAL / MURIÓ EL AÑO DE 1684 / FUE EL PRIMER HERMANO MAYOR DE LA SANTA / CARIDAD EN ESTA CASA QUE FUNDÓ, SIENDO TRASLADADOS A ELLA SUS RESTOS MORTALES EN 1873 / DESDE LA IGLESIA DEL CISTER DONDE SE ENCONTRABAN Y COLOCADOS AQUÍ EN 1881. RIP».

Éste es un breve repaso a la intensa vida de don Alonso García Garçés, Tesorero episcopal, prebendado de la Santa Iglesia Catedral de Málaga, primer Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad de Málaga, fundador del Hospital e Iglesia de San Julián y sobre todo persona dedicada a los más necesitados. Valgan estas palabras para llamar la atención al Ayuntamiento de Benaoján, pues bien se merecería este paisano nuestro que se le recordara en la villa que lo vio nacer allá por el S.XVII dedicándole una calle con su nombre.

(1) Andrés Romero, en su estudio sobre la fundación de la Hermanad de la Santa Caridad de Málaga, expone que el segundo apellido es Sánchez, sin embargo, en un documento de 1798 sobre las capellanías existentes en Benaoján aparece como Marcos García Valverde (Archivo Catedral de Málaga, leg.6, fol.43).

 

Documentos:

Documento 1

. Partida de bautismo de don Alonso García Garçés. Prueba de Genealogía y limpieza de sangre de don Alonso García Garçés, Archivo Catedral de Málaga, leg.37, pieza 21, fol.8.

En la villa de Benaoján en diez días del mes de noviembre de mill seiscientos y veinte y nueve años yo el Sr. Don Bernavel Mançano cura y beneficiado de la dha villa baptise a Alonso hijo de Marcos García y de Elvira Garçés su muxer fueron sus padrinos Diego Sánchez el moço y su hermana Ana de Maraver adbirtiéndoseles el parentesco espiritual y la obligación de enseñarle la doctrina christiana a su aijado y en fe de ello lo firmé=D. Bernavel mançano.

 

Documento 2.

Sobre el entierro de don Alonso García Garçés. Archivo Diocesano de Málaga, leg.256, Iglesia del Sagrario, libro 1, fol.29.

Al margen: Racionero Don Alonso Garçés Fundador H. Caridad. En 18 de abril del 684 años se enterró en la Sancta Yglesia Cathedral el cuerpo de don Alonso Garçés racionero entero de dicha Sancta Yglesia hubo capa y testimonio ante Antonio Vargas Machuca.

 

Bibliografía:

Andrés Camino Romero. La fundación de la Hermanad de la Santa Caridad de Málaga por el licenciado don Alonso García Garçés. Isla de Arriarán, nºX Diciembre 1997.

Agustín Clavijo García. La Iglesia –Hospital de S. Julián de Málaga. Historia y Arte. Boletín del Museo de Arte Sacro nº 1-2.

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Artículo de Manuel Becerra Parra y Pepi Duarte Fernández publicado en el número 13 de la revista La Serranía en noviembre-diciembre de 2001.

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